Número 15 - Septiembre de 2008 -
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    Durante estos últimos 4 años Lamothe-Abiet ha puesto en marcha la política de calidad y luego de trazabilidad. Hemos sido entre los primeros, dentro del sector enológico, en utilizar de forma rutinaria la gestión con el código de barras. La calidad implica cambios profundos tanto en la organización como en las mentalidades, y el " rendimiento de la inversión " no es inmediato. Sin embargo nos hemos enfrentado a este desafío con determinación y, yo diría, con valentía. Fundamentalmente creo que debemos al sector una sumisión a las normas sin ningún tipo de concesión pero también pienso que el respeto del consumidor nos obliga a ser un actor atento y disciplinado frente a la seguridad alimentaria. La norma ISO 22000 (http://www.norme-iso22000.info/) aparecida en 2000 tiene la ventaja de agrupar los parámetros de la norma 9001 añadiendo los del HACCP. Llevar a cabo una certificación de este tipo representa un desafío sin precedentes. ¡Con paso firme y sin dudar ! Nuestros esfuerzos se han visto coronados por el éxito: hemos obtenido, este verano, la certificación ISO 22000 y somos, creo, los primeros de la profesión. ¿Qué ventajas sacarán los clientes? En primer lugar la certeza de trabajar con un socio que respeta los más altos estándares de seguridad alimentaria. A continuación tratar con un proveedor al que la gestión de la calidad ha hecho avanzar en la dirección correcta. Actualmente estamos mejor organizados, somos más coherentes, más rigurosos pero también más reactivos.

    Unas breves palabras acerca de la situación a través de reuniones y lecturas de este verano.
    Será una cosecha media en Europa con un aumento de producción en Italia, aunque no he encontrado cifras exactas, una vendimia a la baja en España con 37 millones de hectolitros y una cosecha muy baja en Francia de 46 millones. Desde Eslovenia me llegan muy malas noticias, las tormentas de este verano han destrozado una gran parte de las uvas. California anuncia estos días un 3% menos con respecto al año pasado. Lo que me parece más significativo es la importancia de los precios. A menudo, durante mis inicios en Burdeos, escuché " el vino no se vende, se compra ". Más tarde viví la fantástica explosión de las técnicas enológicas que, gracias a unos enólogos perspicaces y con una sólida formación, han generado lo que yo llamaría la " calidad en masa". Los precios crecieron proporcionalmente, en todo caso para los vinos con indicación geográfica. Parece que esos tiempos han desaparecido por dos razones: la calidad es (casi) siempre excelente aunque no siempre se adapta a los criterios de los consumidores, los gustos de los consumidores se estandarizan lo que deja menos espacio para unos nichos rentables. A nivel de producción, habrá que poner en práctica un mayor rigor en la gestión, un seguimiento detallado de los costes y de los arbitrajes coste/calidad. El producto enológico debe desempeñar un rol (importante) puesto que, cuando está bien elegido y aplicado adecuadamente, es un factor económico y de productividad determinante. Nuestro servicio técnico está allí para demostrarlo.

    En este número encontrará un artículo muy interesante sobre China en donde Luc Chenard ha pasado un largo periodo. Con pocas palabras consigue explicar tanto.
    Buena vendimia.


    BG